Fautrier, un ilustrador marsellés a mediados del XVIII, diseñó lo que se considerara como la última edición del Tarot, modificada sólo en pequeños detalles por Stanislas de Guaita y Oswald Wirth. Pero es indudable que no es Fautrier el creador de esta vasta simbología, sino una suerte de codificador de lo que cuatrocientos años de artesanía colectiva pusieron entre sus manos.
Casi dos siglos antes del trabajo de Fautrier, Garzoni conoció un Tarot poco menos que idéntico al tarocchino, de Francesco Fibbia, sólo le faltan 16 cartas de menor importancia (del dos al cinco de cada palo) para gozar de parecida similitud, y el llamado «Tarot de Besançon» presenta apenas una diferencia de tipo mitológico: el reemplazo de los arcanos II y V (La Sacerdotisa y El Pontífice), por las figuras de Juno y Júpiter.
La investigación de Michael Dummett, estudioso del tarot, lo llevó a concluir que éste fue inventado en el norte de Italia en el siglo XV. Se cree que posteriormente se introdujo en el sur de Francia tras la conquista de Milán por las tropas francesas en 1499. Los antecedentes del Tarot de Marsella probablemente llegaron a esa ciudad francesa en aquella época. El juego del Tarot desapareció en Italia pero pervivió en Francia y Suiza. Cuando el juego fue reintroducido en Italia, ya contaban con los diseños hechos en Marsella.
El nombre de Tarot de Marseille, sin embargo, no es muy antiguo. Fue acuñado en los años 30 por el cartomante francés Paul Marteau, que dio este nombre colectivo a una serie de diseños realizados en Marsella, ciudad que era centro de manufactura de naipes. El Tarot de Marsella, como se conoce en la actualidad, proviene de dibujos luego producidas industrialmente en color por xilografía (estampación a partir de varios moldes de madera), realizados en 1751 y definitivamente fijados en el siglo XIX, que fueron reproduciéndose continuamente hasta nuestra época. Los dibujos son de carácter medieval y están inspirados en las vidrieras góticas, bien por la línea de traza similar, bien por los colores.
En 1998, el Tarot de Marsella Conver de 1.760 ha sido restaurado por el escritor y cineasta chileno Alejandro Jodorowsky y el maestro cartero Philippe Camoin, descubriendo en los moldes originales detalles olvidados y colores nuevos.
En 2003, aparece la última versión del Tarot de Marsella, editada por Ediciones Palmyra y LEMAT Comunicaciones a través del equipo de investigación LEMAT encabezado por Daniel Rodés y Encarna Sánchez que permiten recuperar numerosos símbolos antiguos desaparecidos de la baraja de Tarot. Además se incluye en sus imágenes el fondo dorado imitando el sistema conocido como pan de oro usado en la Antigüedad. Partiendo de imágenes de origen medieval. En el año 1.466 los maestros carteros de Toulouse recibieron autorización para crear una corporación de fabricantes de cartas. Sin embargo la primera fábrica de cartas en Marsella no aparece hasta el año 1.631, bajo el maestro cartero Chosson. Esto quiere decir que el nombre Tarot de Marsella es únicamente comercial dado que en dicha ciudad no comenzaron a fabricarse cartas hasta casi 200 años más tarde de las realizadas en el país cataro francés (Toulouse) y la Lombardía italiana. |