LOS DIFERENTES TIPOS DE MAZOS DE TAROT |
| Cualquier mazo de Tarot puede utilizarse
para la adivinación a condición de ser nuevo, usarse única y
exclusivamente con este fin, no prestarlo nunca a otras personas y ser
de un diseño que no induzca a confusiones. |
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| TAROT RIDER WAITE |
en el detalle de su representación como los Arcanos Mayores
del tarot. Pintado por Pamela Colman Smith,
refleja las ideas místicas y filosóficas de uno de los grupos de
pensamiento iniciatico más relevantes e influyentes del siglo pasado:
el Golden Dawn (Amanacer Dorado) de Londres, grupo al que
pertenecieron, entre otras figuras, Arthur Conan Doyle, Yeats y Aleister Crowley.
Se trata de un
mazo en donde los Arcanos Menores tienen tanta relevancia en el detalle
de su representación como los Arcanos Mayores. Su iconografía remite al
Art Nouveau, y su simbología es transparente, razón por la que se trata
del segundo mazo de Tarot más utilizado, sólo después del Tarot de
Marsella.
El Tarot Rider-Waite encierra una continuidad de
la tradición del Tarot y, al mismo tiempo, significa una importante
ruptura que separa al Tarot de sus orígenes místicos e inciertos, e
intenta darle carta de ciudadanía y legitimidad en las escuelas
psicoanalíticas
Es obra de Arthur Edward Waite
(1857-1942), uno de los miembros del Golden Dawn que en oposición a la
escuela de Crowley intentaba encontrar una mezcla entre la racionalidad
y las escuelas mágicas. Fruto de ello es su tratado sobre el Tarot:
“Pictorial Key to the Tarot” de 1910. |
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| TAROT EGIPCIO |
Una
de las numerosas explicaciones sobre el origen del Tarot cita su
nacimiento en Egipto, en los antiguos ritos que antecedieron a la
Cábala y a la alquimia a las orillas del Nilo.
Los
egipcios concebían tres espacios: el hombre, el espíritu y la materia.
En esta cosmogonía, el hombre es el centro del universo, y el espíritu
es campo entre la humanidad y lo material.
El Tarot, según
esta teoría, habría surgido como un libro sagrado cuya fábula era el
crecimiento y desarrollo espiritual del hombre. Un texto que, al mismo
tiempo, enseñaba el sitio del hombre en el Cosmos, y representaba una
guía para una vida recta.
Con ese fin, el Tarot se concibió
como una reproducción del espacio sagrado de los templos, un diseño
arquitectónico que a su vez era una representación del universo. Los
egipcios habían dado una forma a cada una de las dimensiones de su
cosmos. Para el hombre, un punto. Para el espíritu, un triángulo. Para
el mundo sensible, un cuadrado. El punto dentro del triángulo, y el
triángulo dentro del cuadrado.
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| TAROT DE MARSELLA |
Fautriers, un ilustrador marsellés de mediados del XVIII,
diseñó lo que se podría considerar como
la última edición del Tarot, modificada sólo
en pequeños detalles por Stanislas de Guaita y Oswald Wirth. Pero
es indudable que no es Fautrier el creador de esta vasta simbología,
sino una suerte de codificador de lo que cuatrocientos años
de artesanía colectiva pusieron entre sus manos.
Casi dos siglos antes del trabajo del marsellés, Garzoni
conoció un Tarot poco menos que idéntico (las
series eran denominadas monetae, xyphi, gladii y caducei, y
al valet o sota se lo describía como El Viajero); al
tarocchino, de Francesco Fibbia, sólo le faltan 16 cartas
de menor importancia (del dos al cinco de cada palo) para gozar
de parecida similitud, y el llamado «tarot de Besançon»
presenta apenas una diferencia de tipo mitológico: el
reemplazo de los arcanos II y V (La Sacerdotisa y El Pontífice),
por las figuras de Juno y Júpiter. |
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